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¿Cuánto tiempo se tarda en perder 5, 10 o 20 kilos?

Por Sami Mourabit

Publicado el · Actualizado el

Es una de las preguntas más buscadas en internet, y una de las peor resueltas por la aritmética habitual: dividir un objetivo en kilos entre un ritmo semanal supuestamente fijo. El modelo publicado por Hall y sus colegas en 2011 ofrece un tipo de respuesta distinto — no una fecha garantizada, algo que ningún modelo poblacional puede ofrecer, sino una forma de trayectoria bien documentada que explica por qué «cuánto tiempo» nunca tiene una sola respuesta.

Por qué no existe una respuesta única en días

Tres factores marcan el ritmo de cualquier trayectoria: el tamaño del déficit mantenido, el nivel de actividad declarado y, en menor medida, la composición corporal de partida. Nuestro artículo sobre el déficit calórico explica por qué esa cifra ya varía mucho de una persona a otra antes incluso de hablar de duración. Una cifra en días, sin concretar estos tres factores, no significa gran cosa.

La forma de la curva: siempre se ralentiza

Lo que el modelo publicado establece con seguridad, al margen del déficit concreto elegido, es la forma de la trayectoria: con una ingesta sostenida constante, «aproximadamente la mitad» del cambio de peso final aparece en torno al primer año, y «cerca del 95 %» de ese cambio tras aproximadamente tres años — una formulación recogida directamente del estudio de referencia. Nuestro artículo sobre el estancamiento en la pérdida de peso detalla esta ralentización continua.

Esta forma de curva tiene una consecuencia directa sobre «cuánto tiempo»: la pregunta solo tiene sentido acompañada de un margen de tolerancia («a cuánto de mi objetivo»), no de una meta neta y definitiva. El último tramo del camino — a menudo el más esperado — es también, estructuralmente, el más lento de recorrer.

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Qué cambia el nivel de actividad declarado

La siguiente tabla ilustra, para un mismo déficit de 500 kcal al día mantenido por un perfil hipotético (hombre de 100 kg, 40 años, 1,80 m), cómo el nivel de actividad declarado cambia tanto el punto de equilibrio final como la velocidad para alcanzarlo:

Efecto del nivel de actividad sobre un mismo déficit de 500 kcal/día (caso ilustrativo, modelo publicado)
Nivel de actividadPeso de equilibrio estimadoConstante de tiempo (τ)
Sedentario (×1,2)≈ 67,5 kg≈ 780 días
Ligeramente activo (×1,375)≈ 73,3 kg≈ 592 días
Moderadamente activo (×1,5)≈ 76,5 kg≈ 505 días
Activo (×1,725)≈ 80,8 kg≈ 399 días
Muy activo (×1,9)≈ 83,2 kg≈ 343 días

El resultado resulta contraintuitivo a primera vista: el perfil más activo se estabiliza antes, pero en un peso más alto que el sedentario, que tarda bastante más en estabilizarse pero acaba más bajo. El nivel de actividad no es solo un acelerador aquí — también redefine el destino.

Dos ejemplos con cifras: alcanzar un objetivo, o casi nunca llegar

El modelo publicado también ilustra un punto que suele pasarse por alto: un objetivo numérico no siempre es alcanzable con un déficit dado, por mucho tiempo que pase. Dos escenarios hipotéticos, construidos a partir del mismo perfil de partida (hombre de 100 kg, 40 años, 1,80 m, nivel de actividad moderado), lo muestran con claridad:

Dos escenarios ilustrativos, mismo perfil de partida, dos déficits distintos
Déficit mantenidoObjetivoResultado del modelo
−750 kcal/día85 kgObjetivo alcanzado hacia el día 244 (≈ 8 meses); el punto de equilibrio está aún más bajo, en torno a 66,5 kg.
−250 kcal/día70 kgObjetivo nunca alcanzado: la trayectoria se estabiliza en torno a 87,7 kg tras unos 3,8 años, sin importar cuánto más se espere.

El segundo escenario es el más instructivo: no es una cuestión de paciencia. Un déficit demasiado modesto respecto al objetivo planteado conduce a un punto de equilibrio estable por encima de la meta, y nada cambia ese hecho por muchos años que pasen — aumentar el déficit, no esperar más, es lo que acercaría el objetivo.

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Por qué perder 20 kilos no lleva simplemente «el doble» que perder 10

Como el ritmo se ralentiza de forma continua, un objetivo total dos veces mayor no se traduce en una duración simplemente doblada — el tramo final, siempre el más lento, pesa proporcionalmente más en un total grande que en uno pequeño. Es la misma lógica, a la inversa, que explica por qué la regla de las 7.700 calorías por kilo sobrestima cada vez más la pérdida real cuanto más se alarga el horizonte considerado.

Qué es razonable sacar de todo esto

Sin pretender ofrecer una fecha individual garantizada — un modelo poblacional nunca puede darla, por construcción —, estas referencias ayudan a calibrar expectativas realistas: la mayor parte del camino en un año, casi todo en tres, a un ritmo que depende en gran medida del déficit realmente mantenido y del nivel de actividad real, no solo declarado. Nuestra calculadora de calorías da un punto de partida concreto para estimar tu propio déficit; un simulador que proyecta una trayectoria completa a partir de este mismo modelo publicado está en preparación en este sitio: simulador de pérdida de peso.

En resumen: «cuánto tiempo» depende de demasiados factores individuales para tener una respuesta universal, pero la forma del recorrido sí está bien documentada — y siempre se ralentiza hacia el final, nunca al revés.

Preguntas frecuentes sobre cuánto tarda la pérdida de peso

¿Cuánto se tarda realmente en perder 10 kilos?

No existe una respuesta única en días: depende del déficit mantenido, del nivel de actividad declarado y del peso de partida. Lo que sí ofrece el modelo publicado es la forma de la trayectoria — un ritmo que se ralentiza de forma continua, nunca una línea recta — en lugar de una fecha única y garantizada.

¿Doblar el déficit calórico divide el tiempo entre dos?

No. Como el propio gasto energético baja a medida que se pierde peso, la relación entre el tamaño del déficit y la duración no es proporcional. Un déficit mayor acelera el proceso, pero menos de lo que sugeriría un cálculo lineal — y además desplaza el nuevo punto de equilibrio, lo que cambia el panorama tanto como la velocidad.

¿Puede un objetivo no alcanzarse nunca, por mucho que se espere?

Sí, y es un punto que se pasa por alto a menudo. Si el déficit mantenido es demasiado pequeño respecto al objetivo, la trayectoria se estabiliza en un peso más alto que la meta, sin importar cuánto tiempo pase — esperar más no cambia ese estancamiento, porque es un punto de equilibrio, no una pausa temporal.

¿Perder 20 kilos lleva exactamente el doble de tiempo que perder 10?

Normalmente lleva más del doble. Como el ritmo se ralentiza de forma continua a lo largo de la curva, un cambio total dos veces mayor retrasa en más del doble el momento en que se completa el 95 % del camino — la mayor parte de la ralentización se concentra al final del recorrido, no al principio.

¿El nivel de actividad declarado cambia realmente el calendario?

Sí, de forma notable. Con el mismo déficit, el modelo predice un punto de equilibrio distinto — alcanzado a velocidades distintas — según el nivel de actividad declarado. Un perfil muy activo se estabiliza antes que uno sedentario, pero este último acaba, con el tiempo, en un peso final más bajo.

¿Por qué las dos primeras semanas van más rápido que el resto?

Porque un compartimento de agua y glucógeno, distinto de la grasa corporal, se vacía rápido al principio del déficit y no está representado en los ritmos descritos aquí. Ese comienzo rápido no marca el ritmo del resto del recorrido, que se ralentiza en cuanto ese compartimento se estabiliza.

¿Para qué sirve entonces una fecha objetivo, si nada está garantizado?

Para fijar expectativas realistas en lugar de una promesa. El modelo publicado da referencias sólidas sobre la forma general del recorrido — la mayor parte en un año, casi todo en tres — útiles para calibrar expectativas, aunque nunca pueda sustituir el seguimiento de la propia trayectoria real.

Esta herramienta es informativa y no constituye un diagnóstico ni un consejo médico. Consulta a un profesional de la salud.

Fuentes