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De un IMC de 30 a 25: ¿cuántos kilos?

Entre un IMC de 30 y un IMC de 25, la diferencia de peso se calcula directamente a partir de tu estatura: 5 × estatura² (en metros). Para 1,60 m son 12,8 kg; para 1,70 m, 14,45 kg; para 1,80 m, 16,2 kg. La cifra exacta depende por tanto por completo de tu propia estatura— aquí tienes cómo calcularla para la tuya, y por qué el ritmo para conseguirlo pesa más que el total en sí.

Báscula, regla de estatura y umbrales de referencia del IMC.
Ilustración editorial: los umbrales del IMC son referencias, no un calendario ni una prescripción.

El cálculo exacto, altura por altura

El IMC se obtiene dividiendo el peso, en kilogramos, entre el cuadrado de la estatura, en metros. Invirtiendo esa misma operación se obtiene el peso correspondiente a un IMC dado para una estatura dada: peso = IMC × estatura². La diferencia entre un IMC de 30 y un IMC de 25 se obtiene restando ambos resultados, lo que equivale a multiplicar 5— la diferencia entre los dos umbrales— por el cuadrado de la estatura.

  • 1,60 m: 30 × 1,60 × 1,60 = 76,8 kg con IMC 30, frente a 25 × 1,60 × 1,60 = 64 kg con IMC 25— una diferencia de 12,8 kg.
  • 1,70 m: 86,7 kg frente a 72,25 kg— una diferencia de 14,45 kg.
  • 1,80 m: 97,2 kg frente a 81 kg— una diferencia de 16,2 kg.

El mismo cálculo funciona para cualquier estatura: multiplica 5 por el cuadrado de tu propia estatura en metros para obtener tu diferencia exacta. Nuestra tabla de categorías del IMC detalla todos los umbrales de la OMS usados en este cálculo, y cada estatura de la lista enlaza con su propia página de peso ideal por altura, con una tabla completa peso/IMC para ese cuerpo concreto.

El mismo razonamiento sirve para cualquier otro par de valores de IMC, no solo para 30 y 25: basta con sustituir el 5 de la fórmula por la diferencia de puntos que te interese, y multiplicarla por el cuadrado de tu propia estatura. Es la misma lógica, aplicada a un tramo distinto de la misma escala.

Por qué la misma diferencia de 5 puntos de IMC no pesa igual para todos

Este cálculo ilustra una realidad sencilla, que una cifra única suele esconder: pasar de 30 a 25 son 16,2 kg para alguien de 1,80 m frente a 12,8 kg para alguien de 1,60 m, una diferencia de 3,4 kg entre ambas estaturas para un mismo desplazamiento en la escala de la OMS. El número de kilos nunca es, por tanto, un dato universal: solo lo es la diferencia en puntos de IMC.

El número de kilos realmente perdido por una persona concreta también puede diferir de esta diferencia teórica: el peso no se compone únicamente de masa grasa, y su pérdida nunca es perfectamente lineal de una semana a otra. La cifra calculada arriba sigue siendo una referencia de destino, no una trayectoria garantizada semana a semana.

Una proporción que sí se mantiene constante

Existe, a pesar de todo, una referencia que no depende de la estatura: expresada como proporción del peso de partida en lugar de en kilos, la diferencia entre un IMC de 30 y un IMC de 25 vale siempre 5/30, es decir un sexto, alrededor del 16,7 %— y esto para cualquier estatura. La demostración cabe en una línea: la diferencia en kilos vale 5 × estatura², el peso de partida con IMC 30 vale 30 × estatura², y el término «estatura²» se cancela en el cociente entre ambos.

Para la persona de 1,70 m de nuestro ejemplo, que partía de 86,7 kg, los 14,45 kg que hay que perder representan exactamente esa misma proporción: 14,45 / 86,7 = 0,1667. Ese sexto constante es lo único que todas las estaturas tienen realmente en común en este cálculo— el número de kilos, en cambio, sigue siendo propio de cada cual.

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Por qué el ritmo importa más que el total

Una diferencia de 12 a 16 kg según la estatura se lee fácilmente sobre el papel, pero no dice nada sobre el tiempo que lleva ni sobre la forma de conseguirlo. Dos trayectorias pueden llegar al mismo punto— un IMC de 25— con una experiencia muy distinta: una pérdida repartida en varios meses, con mesetas incluidas, no tiene nada que ver con esa misma pérdida comprimida en pocas semanas.

El método para generar esa diferencia día a día— cuánto consumir de menos respecto al gasto habitual— depende también de factores propios de cada persona: metabolismo basal, nivel de actividad, peso de partida. Nuestro artículo sobre el déficit calórico y por qué una cifra única no sirve para todo el mundo desarrolla este razonamiento, en lugar de una cifra para aplicar tal cual.

Las variaciones de peso de un día a otro— ligadas al agua retenida por el cuerpo o al contenido digestivo del momento— no tienen nada que ver con los kilos calculados arriba: forman parte del ruido normal de una pesada, no de la tendencia de fondo que sigue un IMC observado a lo largo de varias semanas. Juzgar el progreso a partir de una sola pesada confunde ese ruido con la trayectoria real.

¿Qué ocurre al llegar a un IMC de 25?

Un IMC de 25 marca el límite superior de la categoría de corpulencia normal de la OMS, no un punto de llegada en sí mismo: ese rango va en realidad de 18,5 a 25, y nada en esta escala obliga a apuntar exactamente a su límite superior en lugar de un valor algo más bajo dentro del mismo rango. Nuestra página sobre el peso ideal y el rango de peso saludable detalla ese rango completo, altura por altura, en lugar de una cifra aislada.

Tampoco existe ninguna obligación de detenerse exactamente en 25: apuntar a un valor ligeramente inferior o superior, dentro del mismo rango normal, sigue siendo igual de coherente con la escala de la OMS. El número 25 marca un límite de clasificación, no un objetivo personal que alcanzar al gramo.

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El cálculo presentado aquí trata únicamente sobre la cifra del IMC: no informa ni sobre la composición del peso perdido, ni sobre el estado de salud general, que solo un profesional de la salud puede valorar en su conjunto. Ante cualquier duda sobre cómo proceder, un médico de cabecera sigue siendo el primer interlocutor: puede situar esta referencia numérica en el contexto más amplio de tu propio historial de peso.

La diferencia entre un IMC de 30 y un IMC de 25 se calcula con 5 × estatura², un número distinto para cada estatura pero una misma fórmula para todo el mundo— y un total que, al final, pesa menos que el ritmo elegido para alcanzarlo.

Preguntas frecuentes sobre pasar de un IMC de 30 a 25

¿Cuántos kilos hay que perder para pasar de un IMC de 30 a 25?

Depende únicamente de tu estatura: la diferencia se calcula con 5 × estatura² (en metros). Para 1,60 m son 12,8 kg; para 1,70 m, 14,45 kg; para 1,80 m, 16,2 kg. No existe un número de kilos universal, solo una diferencia de puntos de IMC idéntica para todo el mundo.

¿Por qué esa diferencia en kilos no es la misma para todos?

Porque el IMC relaciona el peso con el cuadrado de la estatura: cuanto mayor es la estatura, más kilos representa la misma diferencia de 5 puntos de IMC. Alguien de 1,80 m debe perder más kilos que alguien de 1,60 m para recorrer exactamente el mismo tramo en la escala de la OMS.

¿Un IMC de 25 es un objetivo que hay que alcanzar sí o sí?

No. Es el límite superior de la categoría de corpulencia normal de la OMS, que va de 18,5 a 25, no una cifra exacta que perseguir. Cualquier valor dentro de ese rango pertenece a la misma categoría.

¿Cuánto tiempo se tarda en perder esos kilos?

No hay una duración universal: depende del ritmo elegido, del peso de partida y de factores individuales que solo un seguimiento personalizado puede valorar. El total en kilos, por sí solo, no dice nada sobre el tiempo necesario para alcanzarlo.

¿El cálculo es el mismo para un hombre que para una mujer?

Sí: la diferencia en kilos entre un IMC de 30 y un IMC de 25 se calcula igual para todo el mundo, a partir de la sola estatura. La fórmula 5 × estatura² no depende del sexo.

¿Perder esos kilos saca automáticamente de la categoría sobrepeso?

Sí, en lo que respecta a la cifra: perder la diferencia calculada hace pasar matemáticamente de un IMC de 30 a un IMC de 25. Eso no dice nada, en cambio, sobre la composición del peso perdido ni sobre el estado de salud general, algo que el IMC por sí solo no mide.

Esta herramienta es informativa y no constituye un diagnóstico ni un consejo médico. Consulta a un profesional de la salud.

Fuentes